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sábado, 26 de junio de 2010

LA CNEA NO QUIERE HABLAR DE ESTO: Accidente nuclear del RA-2 en Buenos Aires

Estimados amigos:
En estos tiempos en que la disponibilidad energética ya ha ingresado en la fase descendente de la curva de Hubbert, quienes estamos informados sobre la cuestión, ya sabíamos que uno de los comportamientos esperados de parte de los grandes valores de nuestra civilización, iba a ser el reimpulso a toda costa de la desprestigiada energía nuclear. Los manotazos del ahogado que le dicen.... La consigna de ahora en adelante es tratar de mantener una civilización que no es sustentable por cualquier medio, y gran parte de nuestra engreída colonia científica está siempre al servicio del desastre.
En dicho contexto, obviamente los genios de la política argenta no iban a escapar a este previsible comportamiento, y ya podemos observar a las brillantes mentes nucleares del lobby de la CNEA y sus empresas satélites (Invap, Dioxitex, NASA, etc.), paseándose bien cebados por cuanto despacho oficial se les abre a sus pies.
Dineros importantes empezaron a fluir nuevamente hacia sus arcas, y entre su renovado orgasmo de exitismo tecnológico, ya nos han enrostrado por ejemplo, el pedido oficial al DPA de Río negro para el uso del agua del río Pichileufu con miras a reactivar la planta de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu, 50 Km al este de Bariloche.
Ante la certeza de que este panorama de reproliferación nuclear tenderá a agravarse en el futuro inmediato, y recurrirán para ello como es costumbre de la CNEA, a todo tipo de artilugios desinformativos, ocultamientos deliberados y tergiversaciones, luego de muchas horas de investigación pude reconstruir precariamente la historia de uno de los hechos más celosamente ocultados por la CNEA en toda su historia:
El accidente nuclear del reactor RA-2 ocurrido el 23 de septiembre de 1983 en el Centro Atómico Constituyentes.
El silenciamiento del tema en aquel momento coincidía con los últimos días de vida del gobierno militar que hizo de la censura su religión. Sin embargo, aún hoy este grave accidente es muy poco conocido por la comunidad científica, por el periodismo especializado, y obviamente es mucho más desconocido aún por la población en general.
Han pasado varios años, pero en la cultura interna de la CNEA y sus satélites, mencionar la sigla RA-2 es todavía algo así como un maleficio, un tabú, algo de lo que no se puede hablar ni preguntar. Y es comprensible que así sea, porque dicho accidente ocurrido al otro lado de la Avenida Gral. Paz, en la Ciudad de Buenos Aires, todavía permanece ahí casi oculto en la historia para confirmar que, no sólo siempre existe la posibilidad de falla humana de consecuencias imprevisibles, sino que también existió el propio reconocimiento explícito de la CNEA ante la Comisión Regulatoria Nuclear de los Estados Unidos, de una cultura organizacional que permitió que sucediera este accidente, y sin embargo lo ocultó en forma deliberada a la población durante todos estos años. Ni siquiera los vecinos que viven al otro lado del cerco perimetral del Centro Atómico Constituyentes se enteraron de lo que había pasado...
En este momento clave entonces me parece importantísimo dar a publicidad el tema, poner todo el esfuerzo posible para que sean sus propios desatinos los que frenen a esta gente en su persistente delirio de querer convencernos de que la actividad nuclear es la tecnología más segura del mundo, y que sepan que no pueden venir tranquilos cuando ellos quieran a usar el agua del río Pichileufu para reactivar la planta de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu, mientras nosotros nos sentimos orgullosos por nuestros brillantes científicos y su programa nuclear de vanguardia.
Acabo de publicar una copia del artículo que redacté sobre este accidente en la Wikipedia. La dirección para consultarlo es la siguiente:
Sinceramente no sé cuanto tiempo podrá durar allí en línea antes de que los eficientes servicios de silenciamiento de la CNEA muevan sus tabas para vandalizarlo o borrarlo del mapa. Por tal motivo si desean redistribuirlo sugiero que lo copien y peguen en sus propias compus lo antes posible, y así luego se pueda redistribuir para publicar en los sitios de las organizaciones ambientalistas de confianza.
Paremos a la CNEA en Pilcaniyeu. No tienen derecho a jugar con cosas que no tienen remedio.
Cordiales saludos a todos,
Horacio Drago
El Hoyo / Chubut

A CONTINUACIÓN EL CONTENIDO DE WIKIPEDIA

Accidente nuclear del reactor RA-2

De Wikipedia, la enciclopedia libre

El accidente nuclear del reactor RA-2 acontecido en Argentina el 23 de septiembre de 1983, se refiere a una grave falla humana de operación que desencadenó una excursión de potencia en el reactor de investigación denominado RA-2, el cual se encontraba emplazado en el Centro Atómico Constituyentes, una dependencia de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ubicada en el partido de General San Martín al 1400 de la Avenida General Paz, límite entre dicha jurisdicción y la Ciudad de Buenos Aires. Hasta el momento este ha sido el accidente de mayor gravedad ocurrido en la historia del desarrollo nuclear argentino, con consecuencias letales para el técnico a cargo de los ensayos, además de otras 17 personas que sufrieron diferentes niveles de irradiación.

Contenido

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[editar] El Reactor

[editar] Descripción y uso

El RA-2 era una facilidad crítica basada en un reactor tipo tanque, el cual operaba a 0.1 watt de potencia. Una facilidad crítica es básicamente un reactor de potencia cero, habitualmente utilizado para entrenamiento o para ensayar diseños de nuevos reactores de investigación. Este conjunto estuvo en operacion desde 1966 y fue usado para llevar a cabo experimentos con varias configuraciones de nucleo. En esos procedimientos la configuración podía ser reubicada y/o modificada.

El núcleo del RA-2 tenía una sección de 305 x 380 mm y un largo útil de 655 mm. En dicho espacio se introducían diferentes configuraciones de elementos combustibles tipo MTR de Uranio enriquecido al 90%, dispuesto en 19 placas de uranio para los elementos estándard, y 15 placas de uranio intercaladas con 2 de cadmio para los elementos de control, ambos encapsulados en aleación de aluminio. La potencia del reactor se controlaba mediante 4 barras de control de cadmio revestidas en acero inoxidable. Rodeando el alojamiento del combustible disponía de un reflector de grafito de unos 75 mm de espesor. El tanque del reactor era llenado completamente con agua ligera desmineralizada, que actuaba como refrigerante y moderador. La refrigeración se realizaba por convección y circulación natural del agua dentro del núcleo del reactor.

El RA-2 ingresó en estado crítico por primera vez en Julio de 1966. La CNEA diseñó e instaló esta facilidad en el Centro Atómico Constituyentes (CAC) con el objetivo de estudiar y experimentar las configuraciones del núcleo del reactor de investigación RA-3 emplazado en el Centro Atómico Ezeiza (CAE), el cual estaba destinado a la producción de radioisótopos y aún hoy continúa en servicio. El 17 de mayo de 1967 se puso crítico un símil del núcleo de este reactor en el RA-2, con el objetivo de verificar la configuración de elementos combustibles. Completado exitosamente el ensayo, se prosiguió aceleradamente con los trabajos requeridos para poder inaugurar el RA-3 en la fecha estipulada, el 20 de diciembre de 1967. Luego de esa circunstancia el RA-2 se siguió utilizando para diferentes tipos de ensayos hasta el momento del accidente.

[editar] Características técnicas

  • Año de construcción: 1965
  • Inicio de actividad: Julio de 1966
  • Clase de reactor: Facilidad crítica
  • Tipo de núcleo: Tanque
  • Potencia: 0,1 W
  • Material combustible: Uranio altamente enriquecido (90%)
  • Tipo de combustible: MTR (Materials Test Reactor)
  • Placas combustibles por elemento: Estándard = 19 / Control = 15
  • Dimensión de placas: 75,5 x 1.6 x 655 mm
  • Encapsulado: Aleación de aluminio
  • Números de barras de control: 4
  • Material barras de control: Cadmio y Acero Inoxidable
  • Moderador: Agua ligera
  • Refrigerante: Agua ligera
  • Sistema refrigerante: Convección natural
  • Reflector: Pantalla de Grafito
  • Espesor del reflector: 75 mm

[editar] El accidente

Para el viernes 23 de setiembre de 1983 por la tarde había sido programada una modificación en la configuracion del nucleo del reactor RA-2 con el objetivo de realizar un experimento utilizando la técnica de fuente pulsada. El procedimiento operativo requería un completo drenaje del líquido moderador antes de realizar cualquier cambio de configuración en los elementos combustibles, lo cual se realizó sólo parcialmente transgrediendo las normas de seguridad. En su posterior informe confidencial del accidente enviado a la Nuclear Regulatory Commission (NRC) de los Estados Unidos, la CNEA aseguraba que el operador era un técnico suficientemente calificado, con 14 años de experiencia, y que se encontraba solo en la sala del reactor al momento de realizar dichos cambios.

Sin embargo la remoción parcial del agua moderadora no fue la única violación cometida a los procedimientos de seguridad. Contrariamente a las prácticas usuales, dos elementos combustibles MTR estándard se dejaron en forma transitoria cerca del reflector de grafito pero no fueron retirados completamente del núcleo, mientras que luego dos elementos de control sin sus correspondientes placas de cadmio fueron insertados. La criticalidad del conjunto se disparó al intentarse introducir el segundo elemento de control mal configurado. La excursión crítica consistió en un pulso de aproximadamente 3 x 1017 fisiones, lo cual liberó una potencia del órden de los 10MJ en forma de radiaciones ionizantes y neutrónicas. Esta liberación de energía sucedió en unos 50 a 70 milisegundos.

En dicho instante el técnico operador que se encontraba a unos 3 metros de distancia pero dentro de la misma sala del reactor, recibió unos 2000 rads de radiación Gamma y 1700 rads de neutrones, lo cual le produjo la muerte dos días después. Otras 17 personas que se encontraban en la sala de control y dependencias adyacentes también sufrieron exposición a la radiación pero de menores niveles, que no resultaron letales. Los elementos combustibles no presentaron daños.

Este accidente ocurrido en el RA-2 del Centro Atómico Constituyentes fue clasificado como de NIVEL 4 en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares (más conocida como INES por su sigla en inglés), cuyo máximo riesgo corresponde al nivel 7. A modo de referencia, el nivel 1 corresponde a una anomalía sin consecuencias, mientras que la catástrofe de Chernobyl es el único siniestro de la máxima categoría registrado hasta el momento.

[editar] Causas

Según consta en un informe publicado por la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) de Estados Unidos, luego del accidente la CNEA designó una comisión interna que se abocó a investigar sus causas, y en base a los resultados de esa gestión se llegó a las siguientes conclusiones:

  • El líquido moderador no fue completamente removido del tanque antes de que la configuración del núcleo fuese modificada.
  • Dos elementos combustibles que deberian haber sido removidos completamente, se dejaron dentro del reactor en contacto con el reflector de grafito.
  • La secuencia en que fueron realizados los cambios de posición en los elementos combustibles redujo la subcriticalidad del sistema.
  • Dos elementos combustibles de 15 placas fueron insertados sin las correspondientes placas de control de cadmio. El segundo de esos elementos fue encontrado parcialmente insertado, lo que hace suponer que el accidente se produjo en dicho instante.
  • Todas estas operaciones han sido realizadas sin la presencia de un oficial de seguridad o supervisor de operaciones.

Asimismo la comisión investigadora identificó deficiencias en el estado del equipamiento y en los procedimientos operativos, y también con respecto a la forma de obtener la autorización para realizar estas pruebas sin la supervisión de rigor. Otra de sus conclusiones fue que probablemente debido a varios años de operar el reactor sin incidentes, un exceso de confianza pudo haber influido para simplificar pasos y no tomar en cuenta factores claves de seguridad.

Más allá de esta versión oficial, las opiniones de numerosos ambientalistas argentinos son coincidentes con la del Dr. Raúl Montenegro, quien preside la Fundación para la Defensa del Ambiente, y sostienen que la causa principal de este accidente se puede encontrar en la propia cultura corporativa de la CNEA, más interesada en ocultar este y otros graves errores, incidentes y accidentes nucleares, que en remediar los pasivos ambientales generados por su gestión.

[editar] Consecuencias

En un primer término excluyente, las principales y más lamentables consecuencias de este serio accidente fueron los daños para la vida y la salud de las personas irradiadas por proximidad, resumidas en 1 caso fatal y 17 con diferente grado de exposición:

  • El operador del reactor recibió y absorbió una dosis letal de 2000 rads de radiación gamma y 1700 rads de neutrones (3700 rads en total), lo cual hizo imposible cualquier tipo de medida terapéutica. Tanto su sintomatología clínica como los estudios que le fueron realizados evidenciaron que la exposición de su cuerpo a las radiaciones no fue homogénea, y en la parte superior derecha de su cuerpo fue mayor. Sin embargo, aproximadamente 25 minutos después del accidente, el operador comenzó a mostrar signos y síntomas de una exposición aguda en todo su cuerpo (vómitos, dolor de cabeza intenso y diarrea). Su estado empeoró al día siguiente agravandose su cuadro gastrointestinal. Al amanecer del domingo 25 le aparecieron los primeros desórdenes neurológicos y respiratorios, radioneumonitis en el pulmón derecho y edema en antebrazo y mano derecha. Falleció a las 16:45 Hs. del mismo día.
  • Dos técnicos que se encontraban en la sala de control anexa al reactor en el momento del accidente recibieron muy altas dosis de 20 rads gamma y 15 rads de neutrones (35 rads en total). Estuvieron bajo estricta vigilancia y seguimiento médico, pero no se conoce ni se brindó información acerca de su cuadro clínico, evolución, ni de su estado de salud resultante luego de la exposición.
  • Cinco personas recibieron altas dosis de entre 7 a 10 rads gamma y 4 a 8 rads de neutrones (11 a 18 rads en total), con las mismas observaciones que para el caso de los dos técnicos mencionados.
  • Una persona recibió dosis de 0,4 rad gamma y 1 rad de neutrones, sin presentar síntomas.
  • Otras nueve personas fueron expuestas a dosis de radiación total menores a 1 rad, sin presentar síntomas.

Como parámetro comparativo se puede mencionar que una radiografía de tórax normal implica exponerse a 0,05 rad. Es de hacer notar que este mínimo nivel de radiación ya es de riesgo para la fisiología celular de un feto en gestación. Los síntomas o síndromes que se presentan ante la exposición a radiaciones ionizantes son variables, dependen del tiempo de exposición y la resistencia es diferente para cada indivíduo. En líneas generales se considera que una exposición a 100 rads puede provocar desórdenes funcionales graves en el cuerpo humano, inclusive hasta cuatro semanas después de producida.

En un segundo plano de las consecuencias resultantes del accidente también se puede mencionar el posterior decomisionamiento y desmantelamiento del reactor de experimentación.

[editar] Desmantelamiento

En el mismo mes de septiembre de 1983 y luego de producido el fatal accidente, la facilidad crítica RA-2 fue puesta fuera de servicio. Entre los años 1984 y 1989 la CONEA procedió a darle curso a los trabajos de decomisionamiento, desmantelamiento y recuperación de los sectores del edificio expuestos a las radiaciones. En el año 2005 todas las dependencias afectadas fueron abiertas nuevamente al uso irrestricto.

En 2007 se procedió a la exportación hacia Estados Unidos del inventario de todos los elementos combustibles gastados y sin usar en este reactor, que fueran elaborados en aquel país con uranio altamente enriquecido (HEU 90%). El envío de estos materiales fue negociado y coordinado conjuntamente con el Departamento de Energía de los Estados Unidos (US DOE), y consistía básicamente en 19 conjuntos de uranio altamente enriquecido y 91 placas de combustible curvadas, que hasta ese momento fueron mantenidas en condiciones de almacenamiento seco en dependencias alejadas del edificio del reactor.

[editar] Censura informativa

El accidente del reactor RA-2 ocurrió en los últimos días del gobierno del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, una cruenta dictadura militar que había tomado el poder en Argentina el 24 de marzo de 1976. En medio de la estricta política de censura informativa que padecía el país por aquel entonces, se tuvo especial cuidado en que no trascendiera ningún tipo de información acerca del accidente ocurrido en el Centro Atómico Constituyentes el 23 de septiembre de 1983. Por aquellos años el gobierno ilegítimo había designado de facto al contraalmirante Carlos Castro Madero —también militar— al frente de la estratégica Comisión Nacional de Energía Atómica, y durante su gestión fue cuando más se impulsó el desarrollo de dicho ente.

Sin embargo, una vez recuperada la democracia en el país y hasta la actualidad, la CNEA no ha variado la política de ocultamiento de este accidente y de otros incidentes de menores consecuencias pero de igual o mayor riesgo potencial. Diversas ONGs ambientalistas como Greenpeace, Movimiento Antinuclear del Chubut, FUNAM, Red Nacional de Acción Ecologista y muchas otras, cuentan con una extensa base de datos de irregularidades, fallas, errores operativos y faltas de remediación cometidos por personal de la CNEA o sus empresas asociadas, sin que hasta el momento se haya publicado oficialmente nada al respecto.

En dicho contexto de censura y deliberado ocultamiento para cierta clase de información sensible, y dado el potencial de riesgo, las graves consecuencias que tuvo, y la ineludible responsabilidad institucional para que pudiera ocurrir, el accidente del reactor crítico RA-2 fue uno de los temas más celosamente silenciados a lo largo de los años por el organismo responsable de la energía atómica en Argentina. Aún hoy resulta prácticamente imposible obtener cualquier tipo de información oficial al respecto de su parte, ni existe mención alguna en sus páginas web sobre este siniestro. No obstante se pueden encontrar todas las referencias que fundamentan el presente artículo en publicaciones de organismos internacionales respetados y sobradamente acreditados, tales como los que se mencionan más abajo en la sección de Enlaces externos.

[editar] Véase también

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